En el marco del 501 aniversario luctuoso de Cuauhtémoc, último huey tlatoani mexica, la jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Clara Brugada, develó un busto en su honor en el cruce de las calles Argentina y Guatemala, en el Primer Cuadro de la capital, y encabezó una ceremonia de honores fúnebres a un costado del Templo Mayor.
Durante el acto solemne, la mandataria capitalina sostuvo que recordar al último tlatoani representa un ejercicio de memoria histórica y una reafirmación de la identidad cultural de la ciudad y del país. “Aunque pasen los siglos, aquí seguirá resonando el canto de nuestro pueblo”, expresó, al destacar que la figura del gobernante mexica simboliza resistencia y dignidad ante la adversidad histórica.
La ceremonia contó con la presencia de representantes del Gobierno de México, integrantes del gabinete local y autoridades culturales. El asesor político de la Coordinación de Comunicación Social de la Presidencia, José Alfonso Suárez del Real, afirmó que el retorno de la efigie al espacio público refleja el compromiso institucional con la memoria histórica, en sintonía con la administración de la presidenta Claudia Sheinbaum.
Suárez del Real subrayó que, a más de cinco siglos de la caída de México-Tenochtitlan, la imagen de Cuauhtémoc vuelve al lugar que defendió, como símbolo de continuidad histórica y de reconocimiento a las raíces indígenas que dieron origen a la ciudad contemporánea. Señaló que la permanencia de su legado trasciende el plano simbólico y se inserta en la narrativa oficial sobre identidad y transformación nacional.
Por su parte, la directora del Museo del Templo Mayor, Patricia Ledesma Bouchan, indicó que la instalación del busto al pie del recinto arqueológico —considerado el edificio más importante de la antigua Tenochtitlan— refrenda el compromiso del gobierno capitalino con la preservación del patrimonio histórico y arqueológico. El posicionamiento coincide con las atribuciones del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), responsable de la protección de monumentos y zonas arqueológicas en el país.
Al evento también asistió el director general del Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas (INPI), Adelfo Reino Montes, así como autoridades locales vinculadas a la agenda cultural y comunitaria. La presencia de estas instancias refuerza el carácter institucional del acto y su alineación con políticas públicas orientadas a visibilizar la herencia indígena.
La jefa de Gobierno recordó que en 2025 se conmemoraron siete siglos de la fundación de México-Tenochtitlan, y enmarcó la develación dentro de una estrategia cultural más amplia para fortalecer la conciencia histórica. No obstante, especialistas han señalado en diversos foros académicos que este tipo de actos simbólicos deben acompañarse de políticas sostenidas en materia de educación, preservación patrimonial y derechos de los pueblos originarios para evitar que la memoria quede limitada al plano conmemorativo.
Con la instalación permanente del busto en el Centro Histórico, el gobierno capitalino busca consolidar un espacio público que dialogue con el pasado prehispánico de la ciudad. El reto, de acuerdo con instituciones culturales y académicas, será traducir el simbolismo en acciones concretas que garanticen la protección del patrimonio y el reconocimiento efectivo de las comunidades indígenas contemporáneas.











Deja una respuesta