Las reparaciones realizadas a través de Bachetón —estrategia pública de atención a baches impulsada por el gobierno capitalino— han dado cobertura a cientos de miles de puntos dañados, pero no han resuelto las causas de fondo que originan el deterioro recurrente de las vialidades.
Fuentes del gobierno de la Ciudad de México reportan que hasta agosto de 2025 el programa había atendido alrededor de 257 000 baches, con acciones focalizadas en las principales arterias urbanas y secundarias. Sin embargo, estos esfuerzos no han logrado disminuir de manera sostenida la aparición de baches durante la temporada de lluvias.
Especialistas consultados por este medio señalan que el problema principal es la combinación de pavimento envejecido y deficiencias en la infraestructura subterránea. “Cuando el agua se filtra a través de grietas existentes, las capas inferiores del pavimento se debilitan y colapsan nuevamente, aun después de una reparación”, explica el Colegio de Ingenieros Civiles de México en un documento técnico sobre vialidades urbanas.
Además del agua, el drenaje deficiente —con coladeras obstruidas y fugas— contribuye a la erosión del subsuelo y acelera el deterioro del asfalto, coincidieron autoridades y expertos. Esta situación se agrava en zonas donde la red hidráulica está obsoleta o es insuficiente para evacuar las precipitaciones propias de la capital.
Un factor estructural adicional es el hundimiento diferencial del terreno, vinculado a la sobreexplotación del acuífero en el Valle de México, que fractura el pavimento y complica la durabilidad de las soluciones superficiales de Bachetón. El desgaste por tráfico pesado y la ausencia de planes permanentes de renovación de base han sido identificados como elementos que impiden la consolidación de una solución integral.
Las alcaldías de Gustavo A. Madero, Xochimilco, Tláhuac, así como zonas de Azcapotzalco e Iztapalapa, figuran entre las más afectadas por la presencia recurrente de baches, con cifras oficiales que superan el 80 % de vialidades afectadas en algunas demarcaciones.
Aunque Bachetón ha reducido momentáneamente la percepción de deterioro vial, la evidencia indica que sin acciones estructurales —como renovación de base, mejora del drenaje y mantenimiento preventivo— las fallas continuarán apareciendo en ciclos estacionales, advirtieron ingenieros civiles y funcionarios involucrados en la gestión urbana.











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